sábado, 24 de octubre de 2015

No cambia.

"Con los años se nos cae el pelo, nos salen arrugas, engordamos, adelgazamos pero siempre mantenemos un color inalterable que nos hace únicos. Ese color es nuestra esencia. Se puede madurar, se puede crecer, se puede aprender pero siempre está ese algo de nosotros mismos que se mantiene fiel, inalterable. Es como comer tu plato preferido, o escuchar esa canción que te gustó siempre, que para vos nunca pasó de moda, o como reencontrarte con tus amigos de toda la vida. Es reencontrarte con vos, es volver a casa. Una canción, una palabra, un amigo, una mirada, un punto de encuentro es volver a casa.
Leí en un libro que la felicidad es el hábito de las cosas buenas, es volver una y otra vez a lo que nos hace bien. Volver a casa.
Un gesto que se repite, una mueca de complicidad, un traspié que nos recuerda quienes somos, donde estamos, para que viajamos. Símbolos de la vuelta a casa.
El hombro de ese amigo que te sostiene no va a cambiar aunque él cambie y vos cambies.
Vayas a donde vayas ese amigo va con vos.
Es como el sonido de tu risa, cuando es verdadera, cuando te sale de la panza, no cambia nunca.
El tono de tu voz, pero ese tono que te aparece solo cuando hablas con alguien que amas no cambia nunca.
Ese rasgo que te hace único no cambia.
Tu manera de llorar no cambia.
 Y lo que necesitas para sentirte mejor tampoco cambia.
Todo eso que sos, que trajiste con vos y que te llevarás con vos no cambia.
Eso que llevas con vos vayas a donde vayas es lo que te hace sentir en casa. Por más lejos que vayas, por más que te extravíes, siempre llega la hora de volver a casa."

sábado, 17 de octubre de 2015

Yo decido.


¿Eso estudias?

Dicen que una carrera o una profesión no te define y en cierto punto quizás lo sea así. ¿Pero me van a decir que si tenes la dicha de encontrar tu pasión y seguirla eso no te define? ¿De verdad crees que tus deseos más intensos no te definen? ¿A quién le vas hacer creer que no te morís por recibirte y poder dedicarte de una vez por todas a aquello que tanto te llena el alma?

Quizás no para todos, pero sí para muchos, una carrera universitaria no es solo eso. No son solo una serie de materias que vamos a aprobar a medio pelo para poder ganarnos algo de guita. Para muchos encontrar algo que de verdad nos mueva es una de las cosas más valiosas que tenemos y aunque tengamos que ir en contra de todos, siempre vamos a defender esa pasión que nos corre por las venas.

Me hace feliz estudiar lo que estudio, me hace feliz haber podido acceder a conocer un mundo tan maravilloso por el que recién comienzo a transitar como una estudiante más. Porque claro, no soy más que eso.

Y no, nadie entiende qué es lo que estudio. Todos preguntan qué es y yo con una sonrisa lo explico… Después de mi sonrisa viene la típica pregunta despectiva del ‘¿Eso estudias?’ y yo respondo, nuevamente con una sonrisa que sí y que me hace feliz hacerlo.

¿Quién cataloga las carreras? ¿Quién cataloga las profesiones? ¿Las pasiones?

Pareciera que si no dedicas tu vida a una carrera llena de números o complicaciones conocidas por todos no vales.

¿Quién decretó que las carreras de comunicación o artes son más fáciles? ¿Quién supuso que nosotros no hacemos nada? ¿Quién fue el que instaló eso en el inconsciente colectivo?

Todas las carreras valen. Todas.

¿No tenemos derecho a ser felices eligiendo lo que nos gusta? El mundo estaría mucho mejor si cada uno hace de su vida lo que realmente ama y no lo que le conviene.

Estudio lo que amo, lo que me mueve y lo que me hace sentir plena.
Estudio lo que elijo yo.

Y no, estudiar lo que te apasiona no tiene precio. No hay mandato social ni agotamiento que valga, LA PASIÓN ME MUEVE.