Dicen que una carrera o una profesión no te define y en cierto punto quizás lo sea así. ¿Pero me van a decir que si tenes la dicha de encontrar tu pasión y seguirla eso no te define? ¿De verdad crees que tus deseos más intensos no te definen? ¿A quién le vas hacer creer que no te morís por recibirte y poder dedicarte de una vez por todas a aquello que tanto te llena el alma?
Quizás no para todos, pero sí para muchos, una carrera universitaria no es solo eso. No son solo una serie de materias que vamos a aprobar a medio pelo para poder ganarnos algo de guita. Para muchos encontrar algo que de verdad nos mueva es una de las cosas más valiosas que tenemos y aunque tengamos que ir en contra de todos, siempre vamos a defender esa pasión que nos corre por las venas.
Me hace feliz estudiar lo que estudio, me hace feliz haber podido acceder a conocer un mundo tan maravilloso por el que recién comienzo a transitar como una estudiante más. Porque claro, no soy más que eso.
Y no, nadie entiende qué es lo que estudio. Todos preguntan qué es y yo con una sonrisa lo explico… Después de mi sonrisa viene la típica pregunta despectiva del ‘¿Eso estudias?’ y yo respondo, nuevamente con una sonrisa que sí y que me hace feliz hacerlo.
¿Quién cataloga las carreras? ¿Quién cataloga las profesiones? ¿Las pasiones?
Pareciera que si no dedicas tu vida a una carrera llena de números o complicaciones conocidas por todos no vales.
¿Quién decretó que las carreras de comunicación o artes son más fáciles? ¿Quién supuso que nosotros no hacemos nada? ¿Quién fue el que instaló eso en el inconsciente colectivo?
Todas las carreras valen. Todas.
¿No tenemos derecho a ser felices eligiendo lo que nos gusta? El mundo estaría mucho mejor si cada uno hace de su vida lo que realmente ama y no lo que le conviene.
Estudio lo que amo, lo que me mueve y lo que me hace sentir plena.
Quizás no para todos, pero sí para muchos, una carrera universitaria no es solo eso. No son solo una serie de materias que vamos a aprobar a medio pelo para poder ganarnos algo de guita. Para muchos encontrar algo que de verdad nos mueva es una de las cosas más valiosas que tenemos y aunque tengamos que ir en contra de todos, siempre vamos a defender esa pasión que nos corre por las venas.
Me hace feliz estudiar lo que estudio, me hace feliz haber podido acceder a conocer un mundo tan maravilloso por el que recién comienzo a transitar como una estudiante más. Porque claro, no soy más que eso.
Y no, nadie entiende qué es lo que estudio. Todos preguntan qué es y yo con una sonrisa lo explico… Después de mi sonrisa viene la típica pregunta despectiva del ‘¿Eso estudias?’ y yo respondo, nuevamente con una sonrisa que sí y que me hace feliz hacerlo.
¿Quién cataloga las carreras? ¿Quién cataloga las profesiones? ¿Las pasiones?
Pareciera que si no dedicas tu vida a una carrera llena de números o complicaciones conocidas por todos no vales.
¿Quién decretó que las carreras de comunicación o artes son más fáciles? ¿Quién supuso que nosotros no hacemos nada? ¿Quién fue el que instaló eso en el inconsciente colectivo?
Todas las carreras valen. Todas.
¿No tenemos derecho a ser felices eligiendo lo que nos gusta? El mundo estaría mucho mejor si cada uno hace de su vida lo que realmente ama y no lo que le conviene.
Estudio lo que amo, lo que me mueve y lo que me hace sentir plena.
Estudio lo que elijo yo.
Y no, estudiar lo que te apasiona no tiene precio. No hay mandato social ni agotamiento que valga, LA PASIÓN ME MUEVE.
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